Ha llegado Series X

Logo Xbox

       Bienvenidos a una nueva aventura. Esta vez vamos a analizar la nueva consola de Microsoft, la Xbox Series X. Para ponernos en contexto tenemos que remontarnos mucho tiempo en el pasado, más concretamente a cuando terminaba la segunda generación de consolas de la compañía de Redmond: la Xbox 360. Terminó con una fuerte reestructuración dentro de la misma. Y presentando la siguiente maquina un responsable de marketing que pasaría a las páginas de historia, Don Mattrick. Bajo su cargo la compañía volvió a la oscuridad: bajas ventas y perdida de usuarios fueron las consecuencias de la gestión de la Xbox One mientras daba sus primeros pasos, siendo ésta la tercera generación después de Xbox y Xbox 360.

Consolas Xbox

      Dicha situación termino con el cese de Don Mattrick y con el nombramiento de Phill Spencer como responsable de Xbox. Durante todo este tiempo, se han ido produciendo cambios. Se cambió el operativo de Xbox One por uno basado en Windows 10 con Direct X, se creó la  plataforma Xbox User Voice, se introdujo la retrocompatibiidad en Xbox One, se comercializó el mando élite, la Xbox One X… La división de Xbox pasó a convertirse en gaming, cuyo presidente es Phil Spencer, que además es vicepresidente de Microsoft, y Xbox se queda como marca.  A estas alturas os estaréis preguntando a que viene todo este rollo, pero es importante saber de dónde venimos para ver a dónde vamos.

Series X caja

         Y ¿dónde vamos? Pues hemos llegado a la cuarta generación de consolas de Microsoft, en la que Xbox es una pieza más de la división, junto con el PC y el juego en la nube. Y ya podemos ver que la implicación de Microsoft esta vez es mayor, porque se han implicado otras divisiones de la compañía, como Azure, división que hace posible su situación online tan fuerte, el juego en la nube, las inteligencias artificiales y el machine learning introducido en la máquina o la implementación del Direct X y otras APIs más propias de Windows. Todo ello materializado en Xbox Series S y Xbox Series X, dando un paso más hacia adelante en tecnología, superando al trabajo realizado en la Xbox One X.

          Hablando ahora del diseño, se puede tachar a Microsoft de continuista y poco transgresor, pero la filosofía del diseño de las nuevas consolas reflejan ese espíritu de formar parte de algo más grande. Eso se materializa en el ecosistema; ya no importa “la consola” porque ahora importa el juego. Ya no es Xbox; es Gaming. Y eso se ve en el exterior de las maquinas, donde por ejemplo la Xbox Series X tiene unos acabados de alta calidad, en negro, con los botones exactamente iguales a los de la Xbox One X. Ya sabes cuál es la “vitaminada”. Ese mismo paralelismo lo encontramos en el mando, donde se ha dado un paso más hacia adelante, y es aquí donde está la clave. El uso de tecnología que no vemos para ofrecer las mejores prestaciones en juegos con una alta tasa de fotogramas por segundo, buscando así entrar no sólo en la casa de los jugadores que ya poseen una Xbox One, sino directamente en los E-Sports.

          Eso queda reflejado en los datos de rendimiento ofrecidos por la compañía, y por los múltiples análisis a los que se va a someter el producto final: los juegos. Siendo sin ninguna duda la mejor generación de consolas de la compañía, contando con una retrocompatibilidad excelente de salida, incluso con periféricos de Xbox One, los  Plantronic RIG Serie 800LX funcionan perfectamente en la Xbox Series X. Si bien hay un “pero” y es la falta de títulos de nueva generación, que se intenta compensar a través del servicio de la compañía Xbox Game Pass, en cuya versión ultimate, se incluye al PC y el juego en la nube.

Especificaciones

         Ahora se podrían destacar las bondades de la nueva generación, como que los tiempos de carga se ven reducidos, que la ingeniería aplicada en su interior consigue que sean consolas de un tamaño muy compacto, que mantiene parte de las opciones multimedia de consolas previas… Pero todos sabemos qué es lo realmente importante: poder jugar a grandes títulos. Es por ello que la decisión final de adquirir una consola depende del jugador, de sus gustos e inquietudes. Y a fin de cuentas, de cuánto va a rendir la inversión realizada.

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